jueves, 27 de febrero de 2014

El Barroco

Marco histórico del Barroco.


El Gran Siglo XVII (Cap. 17, Toda la Historia del Mundo, Barreau-Bigot)


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Cardenal Armand Jean Du Plessis
de Richelieu (1585-1642) 
Tras la muerte de Enrique IV, María de Médicis actuó como regente de Francia en nombre de su hijo Luis XIII. Poco inteligente y en un entorno poco amigable, tuvo el mérito de introducir a Richelieu en el Consejo. Éste hombre inteligente y con sentido de Estado, sería ministro durante veinte años junto a Luis XIII y también cardenal; a lo largo de su vida luchó contra todo lo que podía entorpecer la autoridad monárquica. Richelieu también intervino en el terreno cultural; fundó la Academia Francesa en 1634, mandó construir la iglesia de la Sorbona y el Palacio Real en París.


 
Academia Francesa, París.

Iglesia de La Sorbona, París.




Palacio Real, París.

La Francia de 1625 será también la que servirá de inspiración al escritor Alejandro Dumas (padre) para relatar su historia de Los Tres Mosqueteros. La novela relata las aventuras de un joven de 18 años llamado D'Artagnan, que viaja rumbo a París para convertirse en mosquetero. D'Artagnan no es mosquetero de título, pero sí sus amigos Athos, Porthos y Aramis, amigos inseparables que viven bajo el lema "uno para todos y todos para uno". Juntos, sirven al rey Luis XIII y enfrentan a su primer ministro, el Cardenal Richelieu, y a sus agentes, para así resguardar el honor de la reina Ana de Austria.

 


Mientras tanto, en Inglaterra se proclamó la República en 1649, tras la decapitación del rey Carlos. (No, los franceses no fueron los primeros en cortarle la cabeza a su rey.) Oliver Cromwell se convirtió en el dictador ("lord protector") y aprovechó para conquistar Escocia e Irlanda, que hasta entonces habían permanecido prácticamente independientes. Los partidarios del "lord protector" eran los "puritanos", protestantes rígidos. La anexión de Escocia, protestante como Inglaterra, resultó bastante fácil a pesar de las revueltas. La anexión de Irlanda, católica, fue sangrienta. Desde entonces se habla de un Reino Unido. Aunque, el odio surgido por parte de Irlanda hacia los ingleses desembocará en su independencia en 1920.

Volviendo a Francia, una vez muerto Luis XIII, su esposa, Ana de Austria (hermana de Felipe IV de España), una descerebrada hasta entonces, sabe ponerse a la altura de las circunstancias. Empezó por mantener en su puesto al primer ministro que Richelieu había elegido para sucederle: Giulio Mazarini, conocido como Mazarino. Tras la muerte del rey, los nobles se sublevaron y será está pareja de amigos, una española y un italiano, quienes salvarían al Estado. Debido a esta rebelión, el pequeño Luis XIV, tuvo una infancia tormentosa, que en su adultez marcaría su reinado.

Ana de Austria,
madre de Luis XIV
Nuevamente, este es el marco para una nueva historia de Alejandro Dumas (padre): Veinte años después, secuela de Los tres mosqueteros. Una anécdota dice que cuando Alejandro Dumas (hijo) tuvo dudas respecto del rumbo del rumbo que tomaría la obra que estaba escribiendo, La Dama de las Camelias (basada en sus propios amores), acudió a su padre con un ánimo muy decaído y le interrumpió mientras éste estaba absorto escribiendo tan rápido como le permitía su mano, y dijo: "¡Espera! ¡Espera! ¡Están a punto de atrapar a Richelieu!"

En esta época, el prestigio intelectual de Francia había eclipsado al de Italia. René Descartes había publicado en 1657 su famoso Discurso del método; muy amigo también de Blaise Pascal, un excepcional físico y místico, autor de sabios estudios sobre la vida y el pensamiento (Pensamientos, 1669).

La "Apuesta de Pascal" en defensa de la fe cristiana.

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Cuando Mazarino -padrino y maestro en política de Luis XIV- murió en 1661, el rey tenía 24 años. mientras el cardenal vivió, le había dejado actuar. Nadie sabía lo que le rondaba por el cerebro (excepto Mazarino, quien juzgaba grandes las capacidades de su alumno). En la corte se pensaba que seguiría con sus amoríos  y permitiría gobernar a su madre, pero no. Llamó al Consejo y dijo a los ministros: "Señores, hasta ahora he tenido a bien dejar la tarea de gobernar mis Estados en combate al cardenal Mazarino. A partir de ahora, esto ya no será así, no designaré primer ministro y seré yo mismo quien gobierne. Solicitaré vuestros consejos cuando así lo necesite. Podéis estar preparados." Al mismo tiempo, ordenaba a sus mosqueteros detener al poderoso superintendente de finanzas, quien le hacía sombra. Una detención injusta, pero dictada por la razón de Estado de Maquiavelo. El rey había sucedido a su padre en 1643, pero es en 1661 cuando inicia un gran reinado de 54 años.

En este punto histórico, el autor de El Conde de Montecristo, Alejandro Dumas (padre), hace su tercera entrega sobre D'Artagnan con El Vizconde de Bragelonne, narrada 10 años después de Veinte años después. La película El Hombre de la Máscara de Hierro (1998) de Randall Wallace, es una adaptación de las dos secuelas de Los Tres Mosqueteros y mezclada con una leyenda que Voltaire hizo famosa en su obra El Siglo de Luis XIV.

Luis XIV de Francia, el Rey Sol.
Luis XIV conformó el mejor ejército de Europa, y el más numeroso. La llamada "sucesión de España" estuvo a punto de terminar mal, y Luis XIV se vio obligado a apelar a la buena voluntad de las personas por medio de una carta que se leyó en todas las parroquias de Francia. Este episodio demuestra que el Rey Sol se apoyaba en su pueblo. Al final, Luis XIV consiguió asentar a uno de sus nietos en el trono de España y terminar con la rivalidad secular; es así que la Corona de España está actualmente en manos de los Borbones y Juan Carlos es descendiente de Luis XIV. También fue también él quien prácticamente termino de conformar la actual geografía francesa.

Luis XIV conservaba desde su infancia una profunda desconfianza hacia la nobleza, siendo este el motivo de la construcción del Palacio de Versalles, inaugurado en 1682. No sólo fue el palacio más bello del mundo sino que era una máquina para "domesticar" a los grandes y poderosos nobles, que estaban prácticamente obligados a vivir en la nueva ciudad para formar la corte del rey. Este palacio también nos demuestra hasta qué punto reinaba el orden en el país: el castillo era indefendible en caso de revuelta, como lo demostrará la Revolución dos generaciones después.



A un buen dirigente se le reconoce por las personas que lo rodean: saben que la gloria de sus consejeros recae sobre ellos. Y Luis XIV, amante del arte, estaba rodeado de grandes artistas de su época: el arquitecto Mansart, el músico Lully, al paisajista Le Nôtre, y a una pléyade de hombres de letras: Corneille, Racine, La Fontaine, Molière, Boileau, La Bruyère.

Jean-Baptiste Poquelin, mejor conocido como Molière, fue nombrado "actor oficial del Rey"; y le dejó escribir e interpretar piezas sediciosas. Ante Luis XIII o Luis XIV se permitía que un personaje del Cid dijera: "Por muy grandes que sean los reyes, son como nosotros. Pueden equivocarse como el resto de los humanos", y que los reyes aplaudieran. Mientras, Racine y Corneille, con unos miles de palabras y atendiéndose a unas reglas extremadamente estrictas, dicen de todo sobre todo y exploran el alma humana. La sencillez "clásica" expresa la complejidad de las cosas. La sobriedad sugiere brillantez, la ligereza revela profundidad. Boileau, un genio clásico, lo resume: "Lo que bien se concibe, bien se enuncia".

Los Inválidos, París.
Cada gran nación europea marcó un siglo: el siglo XV fue italiano; el XVI español; el XVII y el XVIII fueron franceses. Posteriormente, en el siglo XIX se impondrá Inglaterra y en el XX, Estados Unidos de América.

Luis XIV, muy cristiano, tuvo multitud de amantes, era un gran jinete y cazador, cada noche, presidía la cena en palacio, y adoraba actuar y bailar, pero antes que nada, dedicaba diez horas al día a estudiar informes para desarrollar su "oficio de rey". Dejó multitud de monumentos y grandes edificios públicos en toda Francia; quizá el más bello es el hospital de los Inválidos (destinado a los soldados heridos). Este edificio dice más a favor de Luis XIV de lo que pueda decir Versalles. Cuando se quiere juzgar la grandeza de una civilización, no hay que mirar las moradas de los ricos, sino los hospitales destinados a los pobres. Es aquí donde se encuentra la tumba de Napoleón Bonaparte.

El Siglo de las Luces (Cap. 18, Toda la Historia del Mundo, Barreau-Bigot)


Luis XV
Luis XVI
Mientras que en el Reino Unido, la monarquía se había vuelto "constitucional". En Francia, una serie de trágicas muertes habían trastocado el orden de sucesión al trono, de modo que la Corona recayó, en 1715, en un sobrino nieto -todavía niño- del difunto rey, y la Regencia en su sobrino Felipe de Orléans (de 1715 a 1723). Los nobles estallaban de alegría y Felipe les dio poder que el Rey Sol les había negado. En consecuencia, los burgueses (clase media), quedaron descontentos (ésta es una lejana causa de la Revolución) y el gobierno se volvió bastante ineficaz. Luis XV no gobernó en realidad, acaparado como estaba por los placeres y sus amantes (la Pompadour y la Du Barry). Después, Luis XVI, coronado rey en 1774, no tendrá amantes y será de costumbres austeras pero se mostrará tan indeciso como su predecesor.

       
Billete de un dólar con la imagen de
George Washington al frente.
Aquella época vivió el apogeo de la navegación a vela. En América, los franceses, instalados en San Lorenzo desde 1607 se habían extendido por el continente. En el siglo XVIII, los franceses eran dueños de casi toda América del Norte. Sin embargo, aquella inmensa América francesa tenía una debilidad: la falta de hombres. Los franceses siempre se han negado a expatriarse. ¿Por qué iban a hacerlo? Hasta hay un refrán alemán que dice "felices como Dios en Francia". El resultado fue que la parte francesa de América estaba habitada por unos cuantos colonos que mantenían excelentes relaciones con las tribus indias; mientras que el Reino Unido sólo poseía trece colonias con un excedente de colonos (puritanos en su mayor parte que buscaban libertad religiosa). Ingleses y franceses se enfrentaron pero la desproporción de hombres era enorme, aunque si Luis XV hubiera sido un poco más combativo hoy el mundo sería francófono. Poco después, cuando los colonos ingleses de América se levantaron contra su metrópoli, enseguida Francia apoyó a los "insurgentes". Aquí surge como general la figura de George Washington, un rico terrateniente de Virginia. La opinión pública francesa apoyó a los sediciosos que se guiaban de las ideas filosóficas de los filósofos franceses.
Billete de cien dólares con la imagen de
Benjamin Franklin al frente.
En 1778, Benjamin Franklin viaja a París y regresa con con intelectuales que apoyaban la causa y no se limitaban a dar su opinión: acudían al frente. Pero para que la independencia de las colonias ingleses se lograra fue necesario que Luis XVI, a modo de revancha contra Inglaterra, declarara la guerra contra la Corona Británica. En 1783, el tratado de Versalles decretó la independencia de las colonias sublevadas, que adoptaron el nombre de Estados Unidos de América. La Constitución americana, adoptada el 17 de septiembre de 1787, creaba una República federal de la que George Washington fue el primer presidente. En realidad, creaba una nación: We the people, "Nosotros, el Pueblo", son las primeras palabras de la Constitución Federal. Por primera vez, se veía una República según los deseos de los intelectuales franceses. Pues Francia, en el siglo XVIII, fue más grande por sus letras que por sus armas.



  

Todo el mundo conoce a Voltaire (1694-1778) y a Jean-Jacques Rosseau (1712-1778) y a sus dos obras: El Contrato Social y el Emilio (obra fundamental en Educación), ambas de 1762. Los principios constitucionales de Montesquieu en El espíritu de las Leyes (1750) donde se expresa la separación de poderes e inspira a casi todas las constituciones modernas. Publicados entre 1791 y 1792, los 17 volúmenes de la Enciclopedia, de la que Diderot y D'Alembert fueron los principales redactores y que presenta una síntesis general del saber humano, afirmando la preeminencia de la razón sobre los dogmas.

Racionalistas y humanistas, los filósofos de la Ilustración no eran demócratas, sino que se enorgullecían del "despotismo ilustrado". Es cierto que Rousseau concebía la idea de una democracia, pero en ese punto estaba solo. En contraposición, Voltaire y Diderot eran consejeros de reyes extranjeros como Catalina de Rusia y Federico de Prusia. Algunas de sus características fueron: el cosmopolitismo, la idea de que el pueblo es demasiado ignorante para ser libre, el libertinaje, la buena conciencia y la predilección por las causas humanitarias lejanas, una disposición excepcional a la incoherencia ideológica, etc.

Pero cuando las duquesas encontraban a Rousseau "tan espiritual" y se reían de sus ocurrencias, no imaginaban que ellas mismas, pronto, perderían sus cabezas. La Ilustración fue sin duda un formidable movimiento de libertad y de emancipación. La idea de igualdad entre los hombres sobrevive a cualquier moda. Aunque el Siglo de las Luces tiene su lado oscuro: la trata de negros en virtud del progreso de la navegación. Podría decirse que la esclavitud es el pecado original de Norteamérica, el fuerte racismo puritano la permitía; y este desprecio se mantendrá vivo mucho tiempo en EEUU, pero es también la causa directa del gospel y del jazz, por ejemplo.

El Siglo de las Luces también fue el siglo de la música sinfónica. A la Contrarreforma la acompañó la creación de una fabulosa música barroca. En este siglo vivieron extraordinarios compositores: en Viena, Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) y en Alemania, Ludwing van Beethoven (1770-1827), por citar sólo a dos de los más geniales.

W. A.Mozart
L. Beethoven
 

En resumen, Francia fue la patria de las nuevas ideas, Alemania y Austria de la música sinfónica, e Italia siguió siendo la de la ópera.



Manifestaciones pictóricas del Barroco: Caravaggio (Italia).





Manifestaciones pictóricas del Barroco: Vermeer, Rembradt y Rubens (Alemania, Holanda y Países Bajos).




Manifestaciones pictóricas del Barroco: Velázquez (España).


2.4. Arquitectura: El Escorial en España y Versalles en Francia.
2.5. El Rococó en sus diversas expresiones.
3. Otras manifestaciones artísticas del Barroco.
3.1. Danza: El Rey Sol y la Real Academia de la Danza.
3.2. Música: Bach, Händel, Vivaldi y Telemann.
3.3. Teatro: Corneille, Molière y Racine en Francia; Lope de Vega y Calderón de la Barca en
España.
3.4. Poesía: Sor Juana Inés de la Cruz en la Nueva España.



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